Se fijó el día de la boda de Margarita para Mayo. La ceremonia se verificó con gran rumbo. La condesa de Tilly se presentó ante el altar vestida de color de rosa y llena de joyas, y estaba tan bien con sus cabellos blancos y sus ojos azules, que produjo el entusiasmo de todos.
Al salir de la iglesia había dos coches en la carretera; en uno entraron Sampau y Margarita, en el otro, la condesa de Tilly con su criada vieja de la cofia blanca.
Larresore y Miguel besaron la mano de la condesa.
—¡Qué lástima que sea tan vieja, Miguel!—exclamó ella, con los ojos azules llenos de lágrimas.
—Siempre será usted encantadora—contestó él, besándole la mano.
Y los dos coches tomaron el camino de Bayona, llevando uno la juventud y el amor, el otro la vejez y los desengaños.
IV.
EN CHALANTA
La víspera del día de San Juan, Sampau y Margarita, ya casados, se presentaron en Ustariz.