—¿Y qué dijeron?

—Muchos creyeron que era una fantasía. Respecto del comandante Oro se duda...

—¿Cómo que se duda? ¡Si ya está en España trabajando por Calomarde!

—¿De verdad?

—Sí, él, el francés Husson de Jour y un español, D. Manuel Ruiz, estaban en Vitoria cuando yo he pasado por allí.

Tilly venía con un gran caudal de impresiones nuevas de la península; su punto de vista general era creer que España era un país aparte de los otros.

En los días siguientes se estableció entre Tilly y Aviraneta una relación cortés y de suspicacia ambos se hablaban como para estudiarse; parecía que se habían adivinado los dos como intrigantes, y estaban en guardia.

—He conocido a un Tilly hace unos años—le dijo Aviraneta.—Venía de Jersey.

—Sí, probablemente algún pariente mío.