—Poca cosa. ¿Y tú?

—¡Pse! Voy viviendo. ¿Qué queríais? ¿Entrar en España?

—Sí.

—¿Adónde vais a ir?

—A San Sebastián.

—Bueno. Tendréis que ir de boyerizos y llevar cada uno un carro de carbón. Así no os preguntará nadie nada.

—Iremos con los carros de carbón. Tú nos dirás las instrucciones, dónde hay que dejarlos y demás.

—Sí; todo se os dirá.

—¿Cuándo pasamos a la otra orilla?

—Por la noche. Yo saldré enfrente de Azquen Portu con una lancha y silbaré como en nuestros tiempos.