—¡Eugenio!—exclamó.

Aviraneta estuvo a punto de soltar el palo y echar a correr.

El joven bajó del coche y exclamó:

—¿No me conoces?

—No.

—Joaquín Errazu, tu primo.

—¡Ah! Es verdad. Hace ya tanto tiempo que no te he visto.

—¿Qué es esto? ¿Qué pasa? ¿Por qué vas así vestido?

Aviraneta explicó a Errazu lo que habían hecho.