—Esta señorita es una amiga nuestra que va a reunirse con su hermano. Es la señorita de Tilly. ¿Tú no la podrías pasar a Behobia en tu coche?
—Sí, con mucho gusto. Si quiere le daremos de merendar en mi casa y luego la llevaremos a Behobia.
—Bueno. Ya sabe usted, Margarita.
Margarita se puso de nuevo la mantilla y montó en el cabriolé.
Aviraneta y Ochoa llegaron a Azquen Portu, se lavaron y cambiaron de ropa y poco después pasaron en lancha a la otra orilla del Bidasoa.
En Behobia estaba Margarita en compañía de Errazu, que se mostraba muy galante con ella. Montaron Margarita, Aviraneta y Ochoa en el cochecito de Beunza y se dirigieron hacia Bayona.
—¿Está usted contenta del viaje?—preguntó Aviraneta a Margarita.
—Contentísima.
—¿Le han tratado a usted bien mis parientes de Irún?