Dama orrec emenditu

Bederatzi noviyo

Apenas joan dan ari

Bayetz esandiyo.

(Esa dama tiene lo menos nueve novios, y a cualquiera que se acerca a ella le dice que sí.)

En toda la familia de las muchachas del Bazar había la misma herencia erótica. Por entonces, la Delfina estaba enredada con un mozo, a quien llamaban Marcos el del molino o Marcos el gascón.

Marcos era un hombre de una osamenta fuerte, corpulento, la cara ancha, los pómulos salientes, la mandíbula acusada y los ojos claros. Tenía la frente pequeña y arrugada, el pelo rubio, crespo y duro que le entraba como un pico en el entrecejo, las manos velludas y los brazos largos. Era mozo petulante, vestía grandes y anchos pantalones, faja encarnada y boina azul.

El bello Marcos sacaba el dinero a Delfina, la pegaba, la pateaba, lo cual no era obstáculo para que ella estuviese enamorada de él y al mismo tiempo le engañase. La madre de Marcos era una mujer valiente, que había venido de la parte del Bearn. Al saber los sucesos de la Revolución de Julio, esta mujer cogió un fusil y fué al Ayuntamiento a pedir que se quitara a los concejales y se les sustituyera por otros revolucionarios.

El bello Marcos no compartía las ideas de su madre y era realista. Sacaba algún dinero con esto y no le importaba otra cosa. Marcos era un conquistador y un sátiro; había tenido un proceso por robo y otro por violentar a una chiquilla, medio idiota, en el campo.

Choribide pensó que debía apartar al joven Larralde de Delfina, y llamándole con gran reserva le dijo que no le convenía hacer la corte a aquella muchacha. Era esta una mujer depravada, una cosa perdida. Le aseguró que estaba embarazada de Marcos, y que no tendría nada de particular que si se entregaba a él fuera únicamente por tener un editor responsable del desaguisado.