—¡Ah! Siempre está usted así. ¿Por qué no se casa usted de una vez?

—No me hacen caso, chica, ya. No me hacen caso.

Margarita que oyó la conversación se la contó a Dolores con gran misterio, y ella, riendo, volvió a contársela a Miguel.


V.
EL NIÑO

Una tarde en que D. Eugenio y Tilly charlaban en el comedor de la Veleta comentando a Maquiavelo, se presentó Margarita que venía corriendo, sofocada y sin aliento.

—¿Qué pasa?—le preguntó su hermano.

—El niño... el niño de Dolores... lo han robado.

A Tilly no le preocupaba tanto como a su hermana el niño de Dolores, y se encogió de hombros.

Aviraneta preguntó cómo había ocurrido el caso.