—Mi marido le ha visto.

—¿Usted le ha visto al chico que ha llamado a Miguelito?

—Sí.

—¿Quién era?

—Era un chico que llaman Mandharra, del caserío de Gros Jean, el tramposo—dijo Praschcu hablando muy despacio.

—¿Es pastor?

—No; es un chico pobre que suele andar a veces pidiendo limosna y que ahora está en un caserío.

—¿Y cómo llevaba hoy ese rebaño?

—Mandharra iba al lado de la zagala que suele andar siempre con el rebaño.

—¿Ese Mandharra suele tener punto fijo donde dormir?