—Sí; en el caserío de Gros Jean, el tramposo, que se llama Beletchea (la casa del Cuervo).
—¿Y quién es ese caballero?
—Ese caballero, como usted dice, no vive—contestó Aristy.—Viven sus hijas, que yo creo que están un poco locas.
—Pues ¿qué les ocurre?
—Son tres solteronas solitarias, que no salen nunca de casa. Yo las llamo las Tres Lamias. No quieren ver a nadie. Trabajan en el campo de noche, a la luz de la luna, para que no las vean. Y de día se asoman a mirar por entre las parras.
—¿Viven cerca?
—Sí; a un cuarto de hora de aquí. ¿Sospecha usted de ellas?
—Por ahora no. Primeramente dígame usted qué enemigos tiene su cuñada.
Miguel habló de las damas del Chalet de las Hiedras y de sus antecedentes.