Missolonghi, entonces pequeña ciudad, sin abolengo y sin historia, contaría unos cuatro o cinco mil habitantes, de los cuales unas ochocientas familias eran griegas.

Missolonghi, fundado por pescadores, estaba asentado sobre un terreno pantanoso; en algunas partes, más bajo que el mar.

La situación de Missolonghi, al borde de una laguna, hacía que algunos griegos entusiastas la compararan con Venecia.

Esta laguna, a medias pantano de agua dulce, y a medias marisma, ocupaba una gran extensión y aumentaba de tamaño desde hacía tiempo a expensas de las tierras de labor.

Limitando la laguna de Missolonghi por el lado del mar había un cordón de islas, roto aquí y allá: los Procopanistos. Las olas batían constantemente esta línea de peñascos que separaban la albufera missolonghiota del mar Jónico.

Entre los arrecifes de los Procopanistos había algunos islotes grandes, como el de Basilades, Aisosti, Scilla y Cleisovo. En estos islotes, ya de algún tamaño, se levantaban torres y alrededor estacadas para defender las entradas de la laguna.

En la isla de Basilades había un fuerte de piedra, y en la de Aisosti una capilla aspillerada que servía de defensa.

La laguna de Missolonghi se extendía bordeando el monte Aracinto y tenía, a medida que avanzaba en la tierra, un seno más estrecho.

Al comienzo de este seno, en que se hacía más angosta la laguna, se hallaba un pueblo colocado en una isleta, llamado Anatólico.