Al poco rato entraron en el cuarto Juan de Dios y el Chiquet. Sacamos un mapa de la provincia y discutimos la situación. Decidimos enviar dos confidentes al campo enemigo, para que averiguasen sus intenciones. Juan de Dios los trajo a la media hora. Uno de los confidentes era un tratante de ganado, grueso, fornido y picado de viruelas; el otro, un cosario de un pueblo de alrededor. Les dimos instrucciones fijas y precisas, y, como punto de cita para su vuelta, señalamos el soto que estaba próximo al río.
—Ahora, mientrastanto, preparemos una emboscada—dijo Mala Sombra—. Es el fuerte de nosotros los guerrilleros.
Salimos los cuatro del cuarto, bajamos la escalera, montamos a caballo y, atravesando el pueblo, llegamos al puente sobre el Tormes.
—Juan de Dios—indicó el capitán—, haz que los paisanos traigan una docena de carros y los pones interceptando el puente, atándolos unos a otros con vigas y sujetándolos con piedras.
—Bien, mi capitán.
—Después pondrás a veinticinco pasos del puente, sobre este cerrillo, cinco hombres con sus carabinas que hagan fuego sobre los realistas si se presentan. Tú, con cincuenta lanceros, estarás a doscientos pasos de la barricada del puente. De media en media hora me irás dando aviso de lo que ocurra. Yo estaré en el soto con las demás fuerzas. ¿Estás enterado?
—Perfectamente, mi capitán.
Dejamos a Juan de Dios y salimos Mala Sombra, el Chiquet y yo hacia el soto, al galope, y encontramos alerta a la gente.
El capitán mandó que la columna de milicianos avanzase por el soto en dirección contraria de Alba de Tormes, hasta dar vista a un extenso páramo. Allí mandó hacer alto y echar pie a tierra, manteniéndose siempre en formación. La caballería de Farnesio, con los lanceros de Valladolid, quedaron a un lado, y los vaqueros, con el teniente Gotor y las partidas de la ribera del Duero, al otro.
En la salida del sotillo hacia el páramo, cerca del camino real de Alba, dejó Mala Sombra al coronel Maricuela con trescientos hombres armados con carabinas, para que estuviesen en observación de las avenidas del pueblo.