Yo le dije a Mendi que para qué hablaba el francés así.
—¿Cómo así?—preguntó él.
—Sí, ¿por qué no habla usted más sencillamente, sin exclamaciones y sin gestos? Si no la gente cree que se burla usted.
—¡Pero así se habla el francés!—exclamó él—. Si le quita a usted al francés todo eso de: ¡Ah non mon ami! ¡Par exemple! ¡Patatí patata!, no queda nada.
No le pude convencer de que el francés así pronunciado tomaba un aire de caricatura cómica.
—Ya ve usted, el capitán Lasalle se ha incomodado.
—Que se incomode.
—Hombre. Eso no está bien.
—¿Y para qué ha venido ese fanfarrón aquí?—preguntó Mendi.
—Ha venido a buscarme.