—¿Es una familia italiana o española, esa con la que usted vive?—me preguntó.

—Es maltesa.

—¿El tuerto es el amo de la casa?

—Sí.

—¿El padre de las chicas?

—Sí.

—¡Qué muchachas más preciosas!

—Sí, son muy bonitas.

—¿Y aquel chusco que estaba tocando el piano?, ¿quién es?

—Es un huésped.