—Me gustaría conocerle.
—Es incorruptible.
—¡Bah!
—Esos españoles lo están haciendo mal—exclamó Vieuzac.
—Sí; vamos á hacer el juego á Fernando y á los frailes—repuso el ayudante.
—Se hará lo posible para impedirlo—dijo Vieuzac—. Mientras el ejército francés esté en España, yo creo que los realistas y los frailes no se desmandarán, á no ser que los liberales cometan grandes violencias.
—En fin, poco importa—exclamó el ayudante—nos pegaremos con los españoles. Esta no es una guerra como las de Napoleón, cierto; pero el militar no puede elegir las guerras. De todos modos habrá ascensos y condecoraciones.
Tras de este intermedio político los comensales volvieron á su conversación de París, y á las cuatro de la mañana abandonaron el comedor. El mozo fué á avisar á Aviraneta que podía salir.
Este marchó rápidamente á su cuarto y luego á la calle.