—¿Qué hay?—le dijo—¿Está usted aquí?

—Sí, aquí estamos con los carbonarios franceses é italianos. Yo he venido con ellos de San Sebastián.

—¿Cuántos hay?

—Ciento y tantos.

—¿Nada más?

—Nada más.

—Mal negocio.

—Sabe usted que el jefe le conoce á usted.

—¿A mí?