—Sí.
—¿Quién es?
—Ha preguntado por usted. Si quiere usted verle...
—Sí; vamos.
El Lobo, Beunza, Cadet y Aviraneta marcharon hacia la cabeza del puente de Behovia, roto por entonces.
Había por allí varios grupos de paisanos y de militares con uniformes del tiempo de Bonaparte.
Los paisanos llevaban el traje clásico del liberal de la época: levitón largo y entallado, cerrado hasta la barba, sombrero blando y bastón de junco, con alma de plomo, sostenido en la muñeca con una cinta de cuero.
El Lobo, Beunza, Cadet y Aviraneta cruzaron entre el grupo, y el Lobo, señalando á uno de los militares, dijo:
—Ese es el jefe.