—Me alegro.

—¿Por qué?

---Porque vendrá también ella.

—¿Tiene algo que ver en este asunto?

—Sí. ¿Hace tiempo que vive con usted?

—Sí, ya hace tiempo.

Callaron los dos y esperaron sin hablarse en una situación embarazosa. De pronto se oyó un campanillazo formidable.

—Aquí está ella—dijo Esther, y abrió la puerta.

Penetró Fanny en el estudio. Venía pálida, descompuesta.

—¿No me esperabas?—preguntó a Esther.