—Y tú, ¿qué haces?—preguntó Manuel, después de examinarle atentamente.
—¡Pse!... Vivo...
—Pero, ¿de qué? ¿Cómo?
—Hay negocios, chico... Luego las mujeres...
—Pero, ¿tú trabajas?
—Según a lo que llames trabajar.
—Hombre, quiero decir si vas a un taller...
—No.
—¿Tienes alguna querida?
—Ahora no tengo más que tres.