Manuel entrevió en el agujero negro dos hombres tendidos en el suelo.

—Pues si es el administrador—dijo el que trabajaba—, hace un momento estaba en el patio.

Salieron Garro y Manuel al patio y el agente vió al guardia en la galería del piso primero.

—¡Eh, Ortiz!—le gritó.

—¿Qué hay? ¿Quién me llama?

—Soy yo, Garro.

Bajó el guardia con rapidez, y apareció en el patio.

—¡Ola, señor Garro! ¿Qué le trae a usted por aquí?

—Este muchacho es primo de ese que han matado en el puente del Sotillo; conoce al agresor, que es un randa conocido por el Bizco. ¿Quieres encargarte de la captura?

—Hombre... Si me lo mandan...