Se sentaron los tres en una mesa, pidió cada uno lo que quería y siguió el primo de la baronesa hablando.

Era un tipo gracioso el de aquel hombre; hablaba en andaluz cerrado, aspirando las haches; tenía algún dinero para vivir y con eso y un destinillo en un ministerio iba pasando. Vivía en un desorden muy reglamentado, leyendo a Spencer en inglés y cambiando de género de vida por temporadas.

Hombre original, llevaba ya cuatro o cinco años encenagado en los pantanosos campos de la sociología y de la antropología. Estaba convencido de que intelectualmente era un anglosajón, a quien no le debían de preocupar las cosas de España ni de ningún otro país del Mediodía.

—Pues sí—siguió diciendo Horacio llenando su copa de cerveza—. Yo me lo explico todo, los detalles más nimios, por leyes biológicas o sociales. Esta mañana al levantarme oía a mi patrona que hablaba con el panadero de la subida del pan.—¿Y por qué ha encarecido el pan?—le preguntaba ella.—No sé—replicaba él—; dicen que la cosecha es buena.—¿Pues entonces?—No sé. Me fuí a la oficina a la hora en punto, con exactitud inglesa; no había nadie; es la costumbre española, y me pregunté: ¿En qué consiste la subida del pan si la cosecha se presenta buena? Y dí con la explicación que creo te convencerá. Tú sabrás que en el cerebro hay lóbulos.

—Yo qué he de saber eso, hijo mío—replicó la baronesa distraída, mojando un bizcocho en el chocolate.

—Pues sí hay lóbulos, y según opinión de los fisiólogos, cada lóbulo tiene su función; uno sirve para una cosa, el otro para otra, ¿comprendes?

—Sí.

—Bueno; pues figúrate tú que en España hay cerca de trece millones de individuos que no saben leer y escribir. ¿No me atiendes?

—Sí, hombre, sí.

—Pues bien; ese lóbulo que en los hombres ilustrados se emplea en esfuerzos para entender y pensar en lo que se lee, aquí no lo utilizan trece millones de habitantes. Esa fuerza que debían de gastar en discurrir, la emplean en instintos fieros. Consecuencia de esto, el crimen aumenta, aumenta el apetito sexual, y al aumentar éste, crece el consumo de alimentos y encarece el pan.