Se despidieron del vigilante nocturno y dejaron la plaza.
Después, dando un rodeo, salieron al paseo de Los Llanos. Una campana de un convento comenzó a tocar.
—Juego, campanas, carlismo y jota. ¡Qué español es esto, mi querido
Martín!—dijo el extranjero.
—Pues yo también soy español y todo eso me es muy antipático—contestó
Martín.
—Sin embargo, son los caracteres que constituyen la tradición de su país—dijo el extranjero.
—Mi país es el monte—contestó Zalacaín.
CAPÍTULO X
CÓMO TRANSCURRIÓ EL SEGUNDO DÍA EN ESTELLA
Conformes Martín y Bautista, se encontraron en la plaza. Martín consideró que no convenía que le viesen hablar con su cuñado, y para decir lo hecho por él la noche anterior escribió en un papel su entrevista con el general.
Luego se fué a la plaza. Tocaba la charanga. Había unos soldados formados. En el balcón de una casa pequeña, enfrente de la iglesia de San Juan, estaba don Carlos con algunos de sus oficiales.