—¿Quién es?—preguntó.

—Voluntarios realistas—dijeron ellos.

—¿Qué quieren?

—Ver si tienen ustedes pasaporte.

Martín sacó salvoconducto y lo enseñó. Un viejo, de aire respetable, tomó el papel y se puso a leerlo.

—¿No vé usted que soy oficial?—preguntó Martín.

—No importa—replicó el viejo—. ¿Quién va adentro?

—Dos madres recoletas que marchan a Logroño.

—¿No saben ustedes que en Viana están los liberales?—preguntó el viejo.

—No importa, pasaremos.