—Vamos hacia el pueblo—les ordenaron.
Todos juntos, escoltados por los soldados, llegaron a Viana.
Un teniente que apareció en la carretera, preguntó:
—¿Qué hay, sargento?
—Traemos prisioneros a un general carlista y a dos monjas.
Martín se preguntó por qué le llamaba el sargento general carlista; pero, al ver que el teniente le saludaba, comprendió que el uniforme, cogido por él en Estella, era de un general.
CAPÍTULO XIII
CÓMO LLEGARON A LOGROÑO Y LO QUE LES OCURRIÓ
Hicieron entrar a todos en el cuerpo de guardia, en donde, tendidos en camastros, dormían unos cuantos soldados, y otros se calentaban al calor de un gran brasero. Martín fué tratado con mucha consideración por su uniforme. Rogó al oficial le dejara estar a Catalina a su lado.
—¿Es la señora de usted?