—¿De dónde es usted?

—De Urbia.

—¿Quiere usted que le nombremos alcalde de allá?

Martín reflexionó.

—Sí, eso me gusta—dijo.

—Pues cuente usted con ello. Mañana por la mañana hay que estar aquí.

—¿Van a ir tropas por Zugarramurdi?

—Sí.

—Yo les esperaré en la carretera, junto al alto de Maya.

Martín se despidió del general y de Briones, y volvió a Añoa, para tranquilizar a su mujer. Contó a Bautista su conversación con el general; Bautista se lo dijo a su mujer y ésta a Catalina.