Esta señorita le contó a Martín cómo le llevaron hasta Hernani y le extrajeron la bala.
—Y yo no me he dado cuenta de todo esto—dijo Martín—. ¿Cuánto tiempo llevo en la cama?
—Cuatro días ha estado usted con una fiebre altísima.
—¿Cuatro días?
—Sí.
—Por eso estoy rendido. ¿Y su madre de usted?
—También ha estado enferma, pero ya se levanta.
—Me alegro mucho. ¿Sabe usted? Es raro—dijo Martín—no me parece usted la misma que vino en la carretera con nosotros.
—¡No?
—No.