—Hace un mes, dijo, eso hubiera sido difícil, sino imposible.
—¡Ah!
—Pero hoy se hacen las ejecuciones en el interior de la prisión.
—¿Y vais a darme palco en el espectáculo?
—Precisamente.
Rocambole iba a continuar su relato, cuando Milon lo interrumpió bruscamente.
—¡Capitán!... ¡Capitán! murmuró con acento de terror.
—¿Qué hay? respondió este volviéndose bruscamente.
—¡Mirad!.....
Rocambole volvió la vista por todas partes, y en medio de las densas tinieblas que le envolvían, no tardó en descubrir dos puntos luminosos, semejantes a dos luciérnagas, que brillaban en la oscuridad a poca distancia de ellos.