IX
Milon era intrépido y animoso, como ya sabemos, pero su valor era puramente físico, es decir, fundado en su fuerza muscular.
El pobre coloso, como todos los espíritus limitados, no sabía arrostrar el peligro sino cuando se daba de él cuenta.
De consiguiente tenía miedo de lo desconocido.
¿Qué podían ser aquellos puntos luminosos que brillaban en las tinieblas?
Milon se lo preguntaba y, no encontrando solución, sentía apoderarse de su ánimo un temor indefinible.
Rocambole se levantó y dio algunos pasos hacia adelante.
Los dos puntos luminosos no cambiaron de sitio.
Entonces Rocambole se adelantó más y dio dos palmadas.