—¡Ah!... ¿creéis?.....
—¡Toma! estoy seguro. Una salida que podrá servirnos también a nosotros.
—A menos, observó Milon, que el pobre animal no haya sido sorprendido por el desplome al mismo tiempo que nosotros.
—Es imposible.
—¿Por qué? preguntó de nuevo Milon.
—Porque lo hubiéramos visto más pronto.
—¡Ah! es verdad.
—Y además, prosiguió Rocambole, ¿cómo puedes suponer que ese gato se encontrase en los subterráneos?
—¡Toma! ¿No nos hallamos nosotros?
—Sí, pero es porque hemos encontrado una entrada, que estaba tapiada hace muchos años.