—Entonces...

—Entonces voy a explicarte lo que ha debido suceder.

—Veamos, dijo Milon.

—Ese animal estaba encima de nosotros, en alguna cueva, en el momento de la explosión.

—Bien.

—La explosión ha debido producir alguna abertura, algún hundimiento que le ha hecho caer aquí, paralizado por el espanto violento que debe haber sentido.

—¡Ah! sí, es muy posible.

—De consiguiente, prosiguió Rocambole, vamos a ver si podemos irnos por donde él ha venido.

Y diciendo esto, sacó los fósforos y volvió a encender la antorcha.

—Ahora, busquemos con cuidado, añadió.