—Si quieres romperte la cabeza, no tienes más que echarte desde aquí.

—Pero, no veo la necesidad de eso, dijo el coloso; buscando bien, tal vez encontraremos una cuerda.

—¿A qué propósito? dijo Rocambole.

—Digo... se me figura.....

—¿Qué hora es?

Milon llevaba su reloj, un reloj de repetición magnífico, que se apresuró a sacar, y que tocó al resorte.

—Las tres de la mañana, dijo.

—Pues bien, prosiguió Rocambole, dentro de una hora subirá la marea.

—¡Ah! ¿creéis?.....

—El agua llegará aquí a cierta altura, y entonces nos echaremos a nado.