Y solté una carcajada.

—¡Ah! veo que no queréis confesar! exclamó con acento de despecho.

—Ya veremos más tarde, le respondí.

Y diciendo esto, Rocambole se puso de pie.

—¡Ah! añadió interrumpiéndose, el Támesis ha llegado a su mayor altura. ¿Quieres que nos echemos al agua?

—Pero... dijo Milon, la cuerda.....

—Ya te he dicho que la tengo.

—¿Dónde?

—Rodeada a la cintura.

—Pero, ¿no me decís cuál es el secreto que el marido de Betzy-Justice os confió antes de morir?