—He calculado perfectamente la distancia, la situación de la casa respecto a la galería, y creo mis cálculos exactos.
—¡Dios lo quiera!
—Y aun creo poder afirmar que necesitaremos abrir un agujero de quince a diez y ocho pies de profundidad.
—Entonces, dijo Shoking, no hay más que entrar en la casa y dirigirnos en seguida a master Farlane.
—De ningún modo, repuso Marmouset.
—¿Y por qué razón? exclamó Vanda.
—Porque Farlane no nos conoce, y como no somos fenians, no podemos hacerle el signo misterioso que sirve de contraseña a su partido.
—Entonces, ¿qué medio adoptar?
—El más sencillo, dijo Marmouset: Shoking va a volver inmediatamente a Farringdon street.
—Bueno, respondió Shoking.