—Sí.
—¿No está ya en la cárcel?
Al oír esta pregunta, Marmouset y Vanda se miraron con estupor.
Su última esperanza acababa de desvanecerse.
Betzy-Justice no había visto al Hombre gris, y hacía ya ocho días que Rocambole y Milon habían salido del subterráneo de Newgate.
—¡Ah! exclamó Vanda exhalando un tristísimo gemido, ya os decía que había muerto.
Betzy se incorporó sobre su miserable lecho.
—¿Quién ha muerto? preguntó con ansiedad.
Y fijó sobre aquellas tres personas desconocidas, sus ojos inflamados por la fiebre y las lágrimas.