XIII

Betzy-Justice seguía mirando con ansiedad a las tres personas que rodeaban su lecho.

Pero ninguna de ellas había osado proferir una palabra después de la exclamación de Vanda.

La pobre vieja, después de contemplarlos un momento, se irguió violentamente, y dijo con voz ronca animada por la fiebre:

—¡No!... ¡no!... ¡os engañáis!... ¡eso no puede ser..... el Hombre gris no ha muerto!

—Es de esperar que así sea, repuso Marmouset.

Vanda movió tristemente la cabeza y no respondió.

—El Hombre gris prometió a mi pobre Tom que él haría justicia, y el Hombre gris no ha podido morir antes de haber cumplido su palabra. Además, añadió, el Hombre gris no es un hombre como los demás.

—Eso es verdad, dijo Shoking abriendo su pecho a la esperanza.

—El Hombre gris no puede morir, repitió Betzy.