Y luego, mirándolos de nuevo con espanto, añadió:

—¿A qué habéis venido aquí?

—A buscar al Hombre gris.

—¿Y decís que sois sus amigos?

—Sí.

Y como se quedase mirándolos con aire de duda, Marmouset añadió:

—En el momento de separarnos, el Hombre gris nos dijo: es posible que no nos volvamos a ver.

—¡Ah!... ¿Os ha dicho eso?

—Sí; y nos ha ordenado venir a buscaros.

—¿A mí?