—Eso es, repuso Milon.
Y se pusieron a la obra.
Ya sabemos que además de Marmouset, de Milon y de Vanda, de Polito y de Paulina, había además otras tres personas en el subterráneo.
Una de ellas era el marinero William, a quien había vencido en otro tiempo el Hombre gris.
Después, la Muerte de los Bravos, y en fin Juan el Carnicero, que un tiempo llamaron en el presidio Juan el Verdugo.
Estos no hubieran osado discutir, ni por un instante, una órden del jefe.
Rocambole hizo una seña, y los tres volvieron atrás en busca del barril de pólvora.
Milon los siguió inmediatamente.
El barril era muy pesado, pero empujado metódicamente por aquellos cuatro hombres, fue al fin arrancado del sitio que ocupaba hacía doscientos años.
Arrimáronlo pues a la peña, y lo volcaron al pie, dejando la mecha hacia atrás.