Lord Ascott fue inflexible.

Entonces lady Evelina lo condujo a su cuarto, y abriendo un cajón secreto de su escritorio, sacó un cuaderno de papel cubierto de una escritura apenas legible, y en el que, en cada página, se encontraba la traza de una lágrima.

—Tomad, padre mío, dijo, aquí tenéis el diario de mi vida. Leed.....

Y huyó precipitadamente, dejando a lord Ascott en posesión de aquel cuaderno.

Una hora después, el noble anciano volvió a reunirse con su hija.

Su rostro presentaba una palidez mortal; y cogiendo a la joven en sus brazos, la tuvo largo tiempo estrechada contra su corazón.

Por largo espacio no pudo pronunciar una palabra, ni hacer otra cosa que mezclar sus lágrimas a las de su hija; pero al fin logró reponerse, y la dijo con acento desesperado:

—Yo soy por desgracia demasiado viejo, hija mía..... pero tu hermano te vengará.

¿Qué espantoso secreto era pues el que lady Evelina no había osado revelar de viva voz a lord Ascott, su anciano padre?

Esto es lo que vamos a dar a conocer al lector, traduciendo fielmente el manuscrito de la viuda de lord Evandale Pembleton, jefe de escuadra de la marina real inglesa, muerto en Navarino, combatiendo bajo la bandera de la civilización en lucha con la barbarie.