XVII
diario de un loco de bedlam.
II
La familia Dunderry, cuyo jefe lleva el nombre de lord Ascott, es de puro origen normando.
En la época en que el duque Guillermo el Bastardo pasó a ser el rey Guillermo el Conquistador, los Dunderry le siguieron a las islas Británicas, y desde entonces se han enlazado siempre con las más altas familias de la aristocracia inglesa.
Miss Evelina, hija de lord Ascott, tenía diez y seis años cuando su padre pensó en casarla.
Los partidos no faltaban por cierto, los nombres más ilustres del Reino Unido se disputaban el honor de tal alianza; pero miss Evelina, según la moda inglesa, se hallaba prometida a lord Pembleton, hacía mucho tiempo.
El dominio señorial de Ascott y el de Old-Pembleton, encaramados cada uno de ellos sobre una de las escarpas de los montes Cheviot, se miraban hacía siglos frente a frente, a tres leguas de distancia.
Lord Ascott, el padre de miss Evelina, y el difunto lord Pembleton, padre del lord actual, habían estado unidos en estrecha amistad desde la infancia, y cuando miss Evelina llegó a tener diez años y sir Evandale Pembleton diez y ocho, se apresuraron a desposarlos.