La joven se precipitó hacia la puerta e intentó abrirla.
—La puerta está cerrada por fuera, dijo tranquilamente sir Jorge.
Entonces quiso ganar la ventana y saltar al jardín.
Pero él se colocó resueltamente delante de ella.
—¡No saldréis de aquí! dijo.
Lady Evelina exhaló un grito supremo de espanto y de horror, y juntando y retorciéndose las manos, pidió gracia..... pero él la estrechó en sus brazos con furor e imprimió en sus labios un beso ardiente...
IV
Lord Evandale estaba en la Oceanía.
El Minotauro se dirigía hacia Melburne, una de los dos capitales de la Australia, y cada vez que el navío hacía escala en algún punto, el noble lord escribía a su esposa largas cartas, que expresaban todo su amor, toda su ternura.