A veces, hasta había pensado en dar su dimisión y volver a Inglaterra.
Pero el soldado no deserta la víspera de una batalla, y lord Evandale no abandonó su navío.
El Minotauro pasó dos años en Australia, dando caza a los piratas que infestaban sus mares.
Concluida esta campaña, el commodoro fue llamado a Londres, pero su ausencia había durado más de treinta meses.
A su vuelta, lady Evelina salió a su encuentro, llevando a sus dos hijos de la mano.
El segundo había nacido después de la partida de lord Evandale.
La noble joven estaba pálida y triste, y parecían haber pasado por ella más de diez años.
¿Qué había sucedido pues durante la larga ausencia de lord Evandale?
Este no podía adivinarlo, ni llegó a saberlo jamás.
Lady Evelina vivía lejos de toda sociedad, y pasaba la mayor parte del año en Pembleton; y respecto a sir Jorge, nadie había vuelto a verlo después de la noche fatal de que hemos hablado.