XIX
diario de un loco de bedlam.
IV
CONTINUACION.
Afortunadamente, al lado de lady Evelina, sola y desesperada, había un hombre animoso y resuelto.
Este hombre era Tom.
El honrado Escocés no perdió la cabeza, y adivinó de seguida por qué habían robado el niño.
En Londres es esto tan común, como el robo de una bolsa o de un pañuelo; y aún constituye un comercio bastante lucrativo.
Hay tal o cual mendiga que logra a duras penas conseguir al día una limosna, y que haría una fructuosa colecta, si llevase un niño en sus brazos cuando implora la caridad pública.