Pero Tom movió la cabeza y contestó:

—Creo lo que decís, sir Jorge. Sin embargo, quiero que vengáis conmigo.

Y os advierto que si intentáis escaparos, os mato como a un perro.

Y obligó a sir Jorge a vestirse.

Sir Jorge Pembleton había dicho la verdad.

Los saltimbanquis estaban en Mail Road, y el niño se hallaba con ellos.

Tom lo tomó en brazos, y huyó con él sin entrar en más explicaciones.

Aquel mismo día, sir Jorge desapareció de nuevo, y pasaron muchos meses sin que nadie volviera a verlo.

¿Por qué sir Jorge había robado al hijo de lady Evelina?

Sir Jorge era un miserable: odiaba con toda su alma a su hermano lord Pembleton, de quien sólo había recibido beneficios; aborrecía a lady Evelina, después de haberla amado con tan violenta pasión; pero en cambio adoraba al hijo segundo de su cuñada, a aquel niño, vivo testimonio de un crímen, a su propio hijo en fin.