Un cuarto de hora después, los dos jóvenes volvían a encontrarse, y se paseaban absolutamente solos en una de las azoteas del palacio.
Entonces Sir James miró fijamente a sir Jorge y le dijo:
—He abreviado mi tiempo de licencia sólo por venir a veros.
—¡Y bien!.....
—Lo sé todo.
Sir Jorge se estremeció, pero repuso reponiéndose prontamente:
—¿Qué es lo que sabéis?
—Que habéis hecho traición a vuestro hermano.
—¿Y qué os importa?
—Habéis deshonrado a mi hermana.