—William está vivo.
—¡Oh! es singular!
Milady enjugó sus lágrimas, y continuó su relato.
—De repente, la luna desaparece, y las tinieblas invaden la galería de retratos.
En medio de la oscuridad oigo sollozos ahogados, que vienen del retrato de lord Evandale.
Después estalla un ruido violento como el del trueno, y una luz vivísima e instantánea inunda la galería.......
Aquí empieza la tercera parte de mi horrible ensueño.
Y hablando así, milady, no pudo contener sus lágrimas.
—Escucha, Tom, escucha lo que resta, me dijo.
Yo la contemplaba, mudo de sorpresa y de dolor.