—John Pembrock es un Escocés que vive en Perth, donde goza de una gran reputación como médico.

—¿Y John Pembrock vendrá a visitar a milady?

—Lo espero de un momento a otro.

—¡Ah!

—Ese médico es un hombre muy singular, prosiguió Tom. Es rico, lo que es ya raro en un Escocés, y además nunca visita por dinero.

—¡Es en efecto singular!

—Pero jamás vacila en encargarse de los enfermos desahuciados por sus colegas, y es muy raro que no los cure.

No había acabado Tom de decir estas palabras cuando se oyó un ruido al exterior.

Este ruido era el de la campana que se encontraba fuera del puente levadizo de Old-Pembleton, y que alguna visita acababa de agitar.

Porque es de advertir, que todas las noches alzaban el puente levadizo, y el viejo solar se convertía de nuevo en fortaleza, como en los buenos tiempos feudales.