Entonces se acercó más a ella, la tocó, y..... retrocediendo de repente lanzó un grito de horror.

Lady Evelina no dormía.......

¡Lady Evelina Pembleton estaba muerta!


XXII

diario de un loco de bedlam.

VIII

Habían trascurrido diez años después de los acontecimientos que acabarnos de narrar.

Diez años hacía que Lady Evelina había ido a reunirse con su esposo, lord Evandale Pembleton, en un mundo mejor.

Dos jóvenes gentlemen a caballo, uno al lado del otro, seguían una mañana la grande avenida de añosos olmos de New-Pembleton, e iban departiendo alegremente.