—Porque si se arruina esta parte de la galería, todo camino quedará cerrado para los que se hallen en la sala circular.
—Bien, pero.....
—La fuga será imposible, todos caerán en manos de la policía, y si yo me hallo entre ellos seré ahorcado. Ahora bien, morir por morir, prefiero morir aquí.
Este razonamiento era tan lógico, que nadie replicó una palabra.
—Vosotros, por el contrario, prosiguió Rocambole, no sois culpables, ni estáis incriminados; y aun admitiendo que en el primer momento os pongan presos, no os costará trabajo alcanzar la libertad.
—¿Quién sabe? dijo Milon.
—Conozco la ley inglesa, repuso Rocambole, y estoy seguro de lo que digo.
—¿Y qué nos importan la vida y la libertad si vos morís? exclamó Vanda.
—Continuaréis mi obra, dijo fríamente Rocambole.
Milon se engañó sobre el sentido de estas palabras.