—¡Qué extraña idea!
—¡Oh! por lo demás, yo les pago en la misma moneda.
—¡Hermano!....
—Estoy en mi derecho, prosiguió con impetuosidad sir Evandale; y si en vez de ser un pobre segundón de la familia, fuese yo como vos lord Pembleton, señor de este país, dueño del antiguo solar y de la quinta moderna..... si dentro de un año debiera yo formar parte de la Cámara alta.....
—Y bien, ¿qué haríais? respondió Lord William.
—Empezaría por arrojar de mi presencia a Tom y a su mujer.
—Y haríais muy mal, dijo severamente lord William.
Sir Evandale volvió el rostro a un lado y no respondió.
—Tom es hermano de leche de nuestra madre, añadió lord William. No lo olvidéis, Evandale.
Y dicho esto, los dos hermanos apresuraron el paso de sus monturas, y no cambiaron una palabra más.