Bien pronto penetraron en el bosque.
A poco trecho entraron por una de las alamedas que lo atravesaban de parte, a parte, y ya allí, descubrieron a unos trescientos pasos de distancia, una numerosa cabalgada de cazadores igualmente vestidos de rojo, y entro ellos el traje blanco de una amazona.
El rostro de lord William reveló a esta vista una vivísima emoción, mientras que en el de su hermano se pintó el despecho, al mismo tiempo que le dirigía a hurtadillas una mirada de odio y de envidia.
—¡Ved a miss Anna! dijo lord William.
Y espoleando a su caballo, volvió a tomar el galope.
XXIII
diario de un loco de bedlam.
IX
Miss Anna cabalgaba graciosamente en medio de una lucida cuadrilla de caballeros que se agrupaban galantemente a su rededor.