—¿Queréis tener la bondad de escucharme?

—Habla cuanto quieras.

—Sir Evandale, vos amáis a miss Anna.......

El joven se estremeció y no pudo ocultar su turbación.

—¿Qué sabes tú? exclamó con forzada sonrisa.

—Sir Evandale, prosiguió Nizam con su tono sentencioso, cuando levantáis los ojos, descubrís en lo alto de la montaña los elevados muros y macizas torres de Old-Pembleton.

—Bien, ¿y qué?

—Cuando los bajáis hacia la llanura, veis las graciosas torrecillas de New-Pembleton, la opulenta morada moderna.

—Pero en fin.....

—Y después vuestra mirada abarca las diez leguas cuadradas de praderas, de campos cultivados y de bosques que rodean los dos ricos dominios, y entonces suspiráis.......